CLAVES PARA CONOCER LA CALAHORRA

¿CUÁNDO PUEDO VISITAR LA CALAHORRA?

Cuando deseamos visitar un lugar, lo que normalmente preguntamos es por el horario de acceso. Sin embargo, no sólo tenemos que preguntar cuándo podemos acceder, sino cómo podemos acceder a ese lugar. Con las nuevas tecnologías es posible acceder de forma virtual a un edificio histórico por medio de las nuevas tecnologías. Entra y recorre la Calahorra de forma virtual:

QUÉ ES LA CALAHORRA

Cuando hablamos de “La Calahorra” nos referimos a un edificio histórico que se encuentra al este de la basílica de Santa María. Actualmente es una casa señorial que fue rehabilitada en 1909 por José Revenga Gimeno, una de las personas más ricas de Elche a principios del s. XX, para su esposa Asunción Ibarra Santamaría.

Sin embargo, no es una única construcción sino varios edificios anexionados para formar dicha casa. La conformación del la nueva casa se realizó 1872 por Rafael Brufal Melgarejo, el marqués de Lendínez. Para esta ampliación fue comprada una casa con salida a la plaza de Santa Isabel y otra casa mayor en la calle Trinquete.

LA CALAHORRA HISTÓRICA
AMPLIACIÓN PLAZA SANTA ISABEL
AMPLIACIÓN CALLE TRINQUETE

SU MAYOR SINGULARIDAD

La singularidad es lo que distingue y que lo diferencia de otro. La Calahorra como edificio patrimonial tiene muchos elementos singulares, pero su mayor singularidad es su pintura TRAMPANTOJO.

¿QUÉ ES TRAMPANTOJO? Es la «tampa al ojo», una técnica pictórica que crea una sensación de realidad por medio de unos efectos ópticos que hacen ver lo que en realidad no existe. En la Calahorra podemos ver paredes de sillares, ventanas, mármoles,… que al fijarte compruebas que realmente está únicamente pintado. Es la magnífica ornamentación de revestir elementos de grandeza.

AGUSTÍN ESPÍ CARBONELL Fue un pintor alcoyano que se especializó en decoración mural, realizando frescos neogóticos que juegan con la perspectiva. En 1909, después de finalizar la fachada del Santuario de Nuestra Señora de Gracia de Caudete, recibe el encargo de José Revenga Gimeno para pintar de forma majestuosa su nueva residencia en Elche. Sin ninguna duda, sin el trabajo realizado por Agustín Espí en La Calahorra, la casa señorial no tendría el valor y la belleza que nosotros podemos disfrutar cuando nos encontramos en ella. José Revenga supo dar el toque de distinción necesario para convertir su casa en la más bella de la ciudad.

EL DÍA QUE CAMBIÓ SU HISTORIA: 21 DE MARZO DE 1829

Por la tarde tuvo lugar el terremoto más devastador recordado en nuestra ciudad. Todavía hasta un mes después siguieron sintiendo temblores de menor intensidad. Edificios de la ciudad como las Casas Capitulares, la torre del Reloj, el puente de Santa Teresa, las iglesias de Santa María, El Salvador, San Juan y el convento y la iglesia de San José,… estaban amenazados de ruina por lo que necesitaban una urgente reparación.

El informe realizado por el maestro de obras Marcos Arques  fue empleado para solicitar una ayuda económica al rey Fernando VII para la restauración de los daños, que ascendían a 521.800 reales de vellón. Un recreación de la antigua torre andalusí nos hace tener una idea de la altura originaria de la  construcción y de su imponente presencia en Elche, donde las casas eran tres veces más bajas. En el momento del terremoto su propietario era el Conde de Altamira. Tuvo que pasar por Francisco Estrada hasta Rafael Brufal Melgarejo para que la torre fuera reconstruida para formar parte de su nueva residencia.

MÁS QUE UNA SALA: UN SALÓN DE BAILE

Sería imposible concebir la Calahorra sin su Sala Masónica porque esta estancia de la casa es una de las más renombre de la residencia de los Revenga Ibarra. El origen de esta sala se encuentra en un «Baile de trajes» que el 9 de febrero de 1883 realizó el Marqués de Lendínez para agasajar a la alta sociedad ilicitana, acostumbrada a celebrar estos tipos de actos en días señalados. En esta ocasión y para deslumbrar a sus invitados, el marqués ideó embellecer su salón principal con frescos imitando el arte egipcio, tarea que fue llevada a cabo por Pedro Ibarra de forma brillante.

No era el primer baile que se celebraba en la Calahorra porque ya en 1880 se nos habla de otro que realizó el 19 de agosto en honor a la Virgen de la Asunción. Una curiosidad de ambos bailes es que se nombra la asistencia de la madre del marques: Gertrudis Melgarejo y Miralles de Imperial. Esta ostentaba dos apellidos muy ilustres: Por un lado, Melgarejo pues era la séptima heredera del Marquesado de Lendínez; y por otro lado, Miralles de imperial, una importante familia de la nobleza ilicitana. Esto hacía que en estas fiestas encontráramos los apellidos más ilustres de la ciudad.

MÁS QUE UNA SALA: UN SALÓN DE REUNIONES

El Marqués de Lendínez fue un gran impulsor de la masonería en Elche. Esta sala fue empleada para sus reuniones , las «tenidas», pero ni fue la misión principal de la sala, ni encontramos que su decoración tiene ninguna cronología relacionada con esta sala. La primera logia creada por el marqués fue en 1877, la logia 124, que fue un grupo muy elitista, donde pudieron acceder personas muy acaudaladas de la ciudad. Se nos habla de 17 miembros, siendo el marqués venerable maestro de la logia.

En este momento, de creación de la logia, sí que encontramos que se solicita en abril de 1878 una serie de reformas en la casa, como la inutilización de las galerías subterráneas que poseía la torre. La segunda logia se cra muy posteriormente, en 1888, la llamada logía 378, que fue mucho más numerosa pero menos elitista, pero que estuvo activa únicamente dos años hasta 1890. Por ello, aunque encontramos la historia de la masonería en la Calahorra, no fue hasta más adelante cuando hallamos una masonería más fuerte en Elche.

LO PEQUEÑO MÁS GRANDE: EL ORATORIO DE LA CALAHORRA

En la segunda planta de la Calahorra, entre la sala verde y la sala roja hay un oratorio que es uno de los elementos de la casa señorial.  Una pequeña estancia de unos 3 m2 tiene pintado un trampantojo que simula con perspectiva una iglesia. Aunque tiene elementos de la iglesia de San José o de Santa María lo que es indiscutible es el cielo del Misteri en el techo de la estancia y la mangrana que se descuelga del mismo.

Esta obra tiene el mismo autor que los trampantojos de toda la casa: A. Espí. Es una irrealidad preciosa que te eleva el corazón en un lugar de recogimiento perfecto. Como todo no puede ser perfecto, en esta sala falta el altar realizado ha medida para este lugar.

Se evidencia calaramente el espacio dejado por el mismo y curiosamente el perfil del mismo en la pared vacía del oratorio. ¿Se pintaría el oratorio puesto ya el altar? Si esto fuera así, este altar ¿estaría ya en casa cuando fue comprado por José Revenga? Son preguntas que todavía no tenemos respuestas, pero sí sabemos una cosa… donde se encuentra el altar desaparecido del oratorio de la Calahorra.

Cuando los Tormo vendieron la propiedad a la Generalitat Valenciana, llevaron el altar al Museo Escolar de Pusol. Allí es donde se sigue exponiendo actualmente junto al cuadro de José Revenga y Asunción Ibarra.